En el baño III

•octubre 30, 2009 • Dejar un comentario

Título: En el baño (definitivamente debería cambiarle el título… pero como lo publiqué así en fanfiction.net, pues así se queda)

Pairing: Sebastian/ Ciel

Calificación: No recomendado para menores de 18, por contener escenas de sexo explícito.

Este fic está colgado también en fanfiction.net , este es el enlace:

http://www.fanfiction.net/s/4835403/1/En_el_bano

La luz de la mañana sorprendió a Ciel tumbado boca a bajo en la cama, débil y dolorido tras el estrés físico y emocional al que se había visto sometido hacía tan solo unas horas. Además, no había podido dormir casi nada , ahogado en lágrimas la mayor parte de la noche. No quería moverse, no quería hablar, y lo hubiera dado todo por desaparecer en aquel instante. Se limitaba a escuchar los leves ruidos que producía su mayordomo al moverse por la habitación, descorriendo las cortinas, sacando ropa del armario, o poniendo la bandeja con el té sobre la mesilla de noche.

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En el baño II

•octubre 30, 2009 • Dejar un comentario

Título: En el baño

Pairing: Sebastian/ Ciel

Calificación: No recomendado para menores de 18, por contener escenas de sexo explícito.

Este fic está colgado también en fanfiction.net , este es el enlace:

http://www.fanfiction.net/s/4835403/1/En_el_bano


-¿Bocchan?…- la voz de Sebastian sonó una vez más desde el otro lado de la puerta de su dormitorio.

Ciel se incorporó en la cama como un resorte, su mente en blanco, cegada por la confusión.¿Qué le estaba pasando? Cuanto más pensaba en lo sucedido en el baño, mas extraño le parecía. En todo el rato que llevaba tumbado en la cama había analizado el suceso unos cuantos cientos de veces, desde todos los ángulos posibles, o eso le parecía a él. Y cuanto más lo analizaba más raro se le antojaba, mas inapropiado y fuera de lugar, mas escandaloso. Quería convencerse de que había estado bajo el influjo del demonio, esa era la única explicación, por eso consintió, por eso se mostró tan dócil ante los avances del sirviente…

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En el baño I

•octubre 30, 2009 • Dejar un comentario

Título: En el baño

Pairing: Sebastian/ Ciel

Calificación: No recomendado para menores de 18, por contener escenas de sexo explícito.

Este fic está colgado también en fanfiction.net , este es el enlace:

http://www.fanfiction.net/s/4835403/1/En_el_bano , aunque creo que a estas alturas debería cambiarle el nombre. 🙂



Espero que lo disfruteis.


Ciel se sentía extraño esa noche. Desorientado y mareado, como una frágil barquita en el océano enfurecido y traicionero que era su vida. Tumbado en la cama intentaba serenarse y poner en orden la marabunta de sucesos del día, sus obligaciones, sus tareas pendientes y su agenda semanal que parecía ser un monstruo esperando a devorarlo. Y todo ello sin contar con su principal ocupación, ser el perro guardián de la reina.¿ No era todo aquello demasiada responsabilidad para un chico de 15 años? Una leve taquicardia comenzó a perturbar su corazón, y pensó que necesitaba serenarse si no quería que Sebastian, su solícito mayordomo, apareciese en su habitación inmediatamente tras percibir que su amo no se encontraba bien. Una, dos, tres respiraciones profundas y sus pulsaciones comenzaron a normalizarse. Eso estaba mejor. Sebastian era lo último que quería en aquel momento. Necesitaba al menos unos minutos para poder confrontarlo. Se rió de si mismo. Era lo que le faltaba, ¡necesitaba prepararse para ver a su propio mayordomo! Ciel se encogió un poco más sobre las sábanas, contrayendo su cuerpo de adolescente delgado y pálido, pequeño para su edad, pero definitivamente ya no el de un niño. No, ya no era un niño, y Sebastian había podido dar fe de ello hacía dos días, a la hora del baño. El recuerdo cruzó la mente del chico como un relámpago, haciendo que cerrara los ojos con fuerza, como para ahuyentar la vergüenza que le desbordaba. Seguir leyendo ‘En el baño I’

Tantas cosas horribles

•octubre 29, 2009 • Dejar un comentario

El demonio se ha convertido en la tierra que pisa, en el cielo bajo el que respira. Se ha convertido en su padre y su madre, lo ha hecho renacer de su particular y horrible placenta construida con la sangre de sus enemigos.

El demonio es el principio y el final de sus días. Lo ha transformado en una criatura nueva que nada tiene que ver con aquel niño que un día fue.

 

Ahora se mira al espejo y ya se sabe devorado de antemano por esos ojos rojizos e inescrutables que lo observan con una mezcla de… tantas cosas horribles.

Muerto-vivo

•octubre 27, 2009 • Dejar un comentario

 

No eran las grandes cosas las que aterrorizaban a Ciel. Si no los pequeños detalles. Más de una vez despertó en mitad de la noche pensando a su mayordomo quieto como un muerto vivo, inexpresivo como un muñeco articulado, allá en su cuarto en el sótano.

Eso, eso era lo que de verdad revelaba su naturaleza inhumana. Eso, y aquellos ojos fijos en el vacío, como dos bolas de cristal con el iris pintado de oscuro.

Aquella falta de esfuerzo por parecer siquiera un poco humano cuando nadie le observaba.

Tómame

•octubre 27, 2009 • 2 comentarios

El demonio vio como el chico se alejaba lentamente. Mientras clavaba sus ojos en aquella espalda menuda, pensó que no sabía por qué le había permitido marchar , y cuando lo perdió en la distancia, se dejó caer de rodillas y miró al cielo.

“Tómame Padre, llévame de vuelta contigo, castígame por mis innumerables pecados, desintégrame en millones de partículas si te place, pero arranca de mí este sufrimiento…”

 

Un fuerte golpe de viento detuvo el caminar del chico, que instintivamente se giró para observar aquella luz que parecía provenir de donde, apenas unos minutos antes, había abandonado para siempre al demonio.

 

A buen entendedor…

•octubre 27, 2009 • 3 comentarios

Pues ya estamos otra vez, en la maldita orilla de la vida. ¿Y qué tengo en las manos? Un puñado de personajes ficticios, tras los que a veces corro para olvidarme de los reales, pero que al final me pierden.

A veces me gustaría que Sebastian, ese mayordomo perfecto, diabólico, psicópata, de nula conciencia, refinado y bello hasta la muerte, existiera de verdad. Sólo que existiera para mí y corriera a matar, a hundir espadas, cuchillos, catanas o lo que se terciara, bajo orden mía.

Me encantaría. A veces pienso que Sebastian me gusta tanto porque en realidad él es una parte de mi misma. Así como una parte de muchas otras “mí mismas” que pululan por el mundo.

Cuando nos hartamos de ser buenas, de tener paciencia, de agachar la cabeza ante insultos o descortesías ajenas, ¿no sería fantástico sacar a nuestro Sebastian particular de la nada, o de un bolsillo, y que desfaciera entuertos como él sólo sabe, manchándolo todo de sangre mientras descuartiza a los enemigos y les da una lección para no olvidar?. Pero claro, la olvidarían al minuto. Porque estarían muertos.

 

Y después del ajuste de cuentas, seguiríamos caminando, como si tal cosa, nuestro Sebastian a dos pasos por detrás de nosotras en protocolaria y sumisa señal de respeto… ¿Ah, no sería estupendo?

Por si fuera poco, no más pizzas, no más precocinados,  no más hoy no tengo nada que cenar porque la nevera está vacía . Todos los días nos esperaría Sebastian con una sonrisa y un plato de algo caliente y tremendamente apetitoso y refinado en la mesa.

Y después, el postre.

Y más tarde, el postre.

A buen entendedor… pocas palabras bastan.